Las Vidas pasadas con nuestros Animales

Almas con patas: nuestros compañeros de vida y de otras vidas

Las vidas pasadas nos permiten explicar los vínculos, las emociones o las vivencias de la vida presente que sentimos profundamente. Hay miradas, gestos, silencios que nos hablan de algo más antiguo, de algo que es tan nuestro como si ya hubiera ocurrido. Los animales con los que compartimos nuestra vida: son compañeros del alma. Que llegan a nuestras vidas en el momento perfecto.

¿Nunca has sentido que un animal llegó a ti como si ya te conociera? ¿Cómo si entendiera tu tristeza o tu alegría incluso antes de que tú mismo pudieras nombrarla? Hay quienes creen que algunos animales nos acompañan a lo largo de distintas vidas, apareciendo una y otra vez en distintos cuerpos y especies, humanos o animales, con nuevos nombres, pero con la misma esencia.

Y sin embargo, aunque esta idea es hermosa, también es importante recordar que los animales, como las personas, tienen su propio camino evolutivo como almas. No están aquí solo para ayudarnos: ellos también están creciendo, aprendiendo, sanando. Son, en muchos sentidos, los grandes maestros de nuestras vidas.

En casi todas las culturas y tradiciones espirituales del mundo, los animales han ocupado un lugar sagrado. Son símbolo de conexión con la naturaleza, con lo invisible, con lo instintivo, con lo que no necesita palabras para comunicar. Hoy quiero centrarme en un tema que aparece constantemente en las asesorías y lecturas que hago: las relaciones con animales de vidas pasadas y la reencarnación.


¿Conocemos a nuestros animales de una vida pasada?

La respuesta más sincera que puedo darte es: no lo sé.

Cada individuo, cada alma, cada vínculo es único. Las posibilidades son infinitas. Me encantaría decirte: “Sí, claro, lo conoces de vidas pasadas, y cuando reencarne volverá contigo.” Pero eso sería alimentar apegos, carencias, expectativas humanas. Sería vender humo, y eso no es mi manera de trabajar.

Quizá lo más amoroso, lo más generoso que puede suceder, es que no volvamos a encontrarnos. Que una de las dos almas culmine su ciclo de reencarnaciones y pueda seguir su camino libre, sin ataduras. Sin la necesidad de regresar por lealtad, por nostalgia o por dolor.

Porque nosotros aún vivimos aferrados al “para siempre”, a esa idea humana de permanencia. Pero el alma no entiende de eso. El alma no mide el tiempo, no tiene límites. El alma se expande y se contrae, se encuentra y se relaciona, ama sin aferrarse. Para el alma, el presente eterno es el único espacio tiempo.

vidas pasadas Un perro que te mira como toda la vida

Tipos de relaciones álmicas

A veces, sí, hay reencuentros. A veces los lazos son tan profundos que se extienden más allá de una sola vida. (Hay que mirar cada vínculo, las generalidades no sirven) Y cuando eso ocurre, suele estar vinculado a alguna de estas formas de relación espiritual:

  • Kármicas: Hay algo pendiente por sanar. Quizá fuimos injustos, o lo fuimos con nosotros mismos, y el alma del animal vuelve para acompañar ese proceso.
  • Vibracionales: Atraemos lo que vibra en sintonía con nuestro estado interno. Si estamos abriendo el corazón, llega un alma que refleja eso. Si estamos sanando heridas, llega quien nos ayuda a suavizarlas.
  • Dármicas: Es una relación fruto del mérito. Una recompensa sutil. Una compañía que no exige, que no enseña con dureza, que simplemente está y acompaña.
  • De linaje: Algunas almas animales están profundamente conectadas con nuestro árbol familiar o energético. Vienen a sanar el linaje familiar, y quizás sea alguno de nuestros familiares.
  • Grupos de almas: Así como las personas, los animales también pueden formar parte de un mismo grupo álmico. Y es ahí donde las conexiones se sienten inmediatas, inevitables, profundamente familiares, y con las que se reencarna una y otra vez.
  • Mismo origen: Almas que vienen de la misma energía, o estrella que han explorado juntas diferentes universos y vienen a acompañarse a desarrollar determinadas misiones de sanación o espirituales hacia los demás o ellos mismos.

Nada ocurre por casualidad

Nada es por casualidad. Ellos llegan cuando tienen que llegar. Se van cuando su ciclo se cumple. Y en ese intervalo, se convierten en compañeros de nuestras transformaciones más profundas. Nos conocen desde hace mucho, más de lo que podríamos imaginar. Y son perfectos en su forma única e irrepetible de acompañarnos.

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La asociación Estudios del Misterio que nace para fomentar la cultura, el pensamiento crítico y el crecimiento de todos los seres que habitan el universo (este y otros). Creando una sociedad que dialoga en el respeto, la convivencia y la aceptación de que todo es perfecto. leer más

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