¿Por qué mi perro se porta mal conmigo y no con otras personas? Seguramente alguna vez te has preguntado por qué tu perro o tu gato parece comportarse peor contigo que con otras personas, a todos nos ha pasado esta pregunta por la cabeza en algún momento, con alguno de nuestros animales. Tal vez en la calle ladra más, se muestra más inquieto o no responde igual que cuando está con otros. No estás solo en esto. En Seres Maestros lo vemos constantemente en nuestras asesorías para familias multiespecie: el vínculo emocional entre humano y animal tiene un peso enorme en su bienestar y comportamiento.
Los animales como espejo emocional
Los animales no juzgan, pero sí sienten profundamente. Captan nuestro estado interno incluso antes de que seamos conscientes de él. Si hay tensión, miedo, tristeza o frustración en el ambiente familiar, ellos lo absorben, lo traducen y lo reflejan con su cuerpo y su conducta. Cuando estamos rodeados de amigos, familiares o seres humanos con los que nos juntamos a compartir un paseo o una merienda, estamos más relajados, alegres y conectados con el presente, que es un regalo. Los animales por tanto también se relajan, son más sociales y viven mejor en manadas (aunque sean principalmente humanas!)
La conexión que compartes con él.
No es un “problema de comportamiento”, es un mensaje
Muchos casos de “mal comportamiento” no son otra cosa que una forma de comunicación. Cuando un perro ladra demasiado, un gato orina fuera del arenero o un animal se muestra ansioso, muchas veces está manifestando un desajuste en el entorno, en la energía o en la coherencia emocional de la familia. Nos piden ayuda y lo hacen con los recursos que tienen y las conductas que han aprendido por múltiples repeticiones. Debemos escucharles, mostrarnos comprensivos y asumir nuestra responsabilidad como referentes y participantes de una comunicación que no está siendo del todo clara.
Las conductas como forma de comunicación.
¿Cómo influye tu energía en su bienestar?
Nuestros animales viven según el ritmo y la vibración de nuestro hogar. Si hay cambios constantes, falta de rutinas claras o desbordamiento emocional, ellos también se desregulan. Una asesoría multiespecie ayuda a identificar los puntos de fuga o de desbordamiento emocional y a gestionarlos, te da herramientas prácticas para la convivencia armoniosa que estás buscando, pequeños cambios sutiles que marcan la diferencia y que te dan el poder de crear tu realidad. Si vives en un hogar que transmite paz, amor y comprensión estás haciendo justamente lo que tu animal necesita.
El entorno emocional como facto clave.
¿Qué hacer si tu animal te está mostrando algo?
No se trata de controlar, sino de observar con amor y responsabilidad. El cambio no siempre empieza con el animal, sino contigo, el adulto responsable de la situación. Escuchar qué está intentando mostrarte tu compañero animal puede ser el primer paso para una transformación profunda. El segundo paso puede ser plantearnos si lo que nosotros queremos transmitirle es la misma información que el percibe de nosotros, recordemos que cada animal tiene su propia manera de ver el mundo. El tercero crear un código de comunicación eficaz y expansivo.
Escucha, observa y transforma.
Si sientes que tu animal está pidiendo ayuda a través de su comportamiento, no esperes a que el vínculo se deteriore.
Con una asesoría para familias multiespecie ganas claridad, herramientas y un acompañamiento sensible y transformador.
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